El metal perforado es esencialmente una lámina de metal, como acero, aluminio o cobre, que ha sido perforada mecánicamente o cortada con láser con un patrón preciso de agujeros. Piense en ello como un tamiz de alta tecnología. Pero su verdadera magia radica en su doble naturaleza: mantiene la resistencia y durabilidad del metal sólido al tiempo que gana nuevas funcionalidades como flujo de aire, filtración de luz, absorción de sonido y una estética decorativa moderna.